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Querétaro es un mercado industrial de contrastes. Mientras su vocación manufacturera enfrenta nuevos desafíos, su dinamismo en sectores como la tecnología y los data centers lo está transformando en un polo de innovación con impacto global. En solo dos años, su mercado inmobiliario ha cambiado por completo. En 2022, la tasa de disponibilidad industrial tocó un mínimo histórico de 3.9%, reflejando una demanda sostenida y una oferta que avanzaba con cautela. Hoy, ese indicador ha subido a 6.6%, el nivel más alto desde que SiiLA tiene registro.
Detrás de este cambio hay un ajuste en las fuerzas que mueven el mercado: la oferta se ha expandido con fuerza y la demanda ha comenzado a moderarse, generando una nueva dinámica que está redefiniendo el equilibrio entre ocupación, competencia y crecimiento.
Los datos indican que, en los últimos tres años, la construcción de nuevos espacios industriales ha alcanzado niveles sin precedentes. Hoy se entregan cuatro veces más metros cuadrados que en 2021, impulsados por la llegada de empresas de sectores estratégicos y el desarrollo de proyectos especulativos. Sin embargo, la absorción no ha seguido el mismo ritmo. Aunque el ingreso de inquilinos sigue superando los niveles de hace cuatro años, y a pesar de que la rotación de inquilinos se redujo y aminoró la brecha entre la absorción neta y el volumen de nuevas entregas, la demanda mostró signos de desaceleración entre 2023 y 2024.
Como resultado, por cada diez metros cuadrados entregados, siete se ocupan. Esto se debe, en parte, a que cerca de un tercio del nuevo inventario se incorpora al mercado sin acuerdos de prearrendamiento, prolongando el tiempo que los inmuebles permanecen disponibles.
Si bien la lógica económica indica que un incremento en la oferta, acompañado de una moderación en la demanda, debería ejercer presión a la baja sobre los precios, esto solo ocurre cuando la oferta supera de manera sostenida la capacidad del mercado para absorberla o cuando la demanda se contrae de forma abrupta. En cambio, en mercados en expansión, donde la oferta crece como parte de un ajuste en el ecosistema productivo y la demanda sigue activa, aunque a un ritmo menor, los precios pueden mantenerse o incluso subir, impulsados por la competencia en ubicaciones estratégicas, la especialización del inventario y el valor agregado de ciertos espacios.
Querétaro es un claro ejemplo de este fenómeno. Aunque su disponibilidad industrial prácticamente duplica el promedio nacional, los precios no han cedido. En el último año, las rentas industriales han crecido 17% y ya superan los 5 dólares por metro cuadrado, reflejando un mercado interno dinámico donde la actividad económica sigue en expansión. Así, la combinación de mayor oferta, menor rotación de inquilinos y la diversificación de empresas ha evitado una corrección de precios y sostenido la competencia por espacios clave en las ubicaciones más demandadas.
Al respecto, es importante decir que el cambio en Querétaro es tan cuantitativo como cualitativo. No se trata únicamente de cuánto espacio se construye o se ocupa, sino de quiénes lo están ocupando y cómo está evolucionando el perfil de la demanda.
La manufactura sigue siendo el pilar del mercado industrial en Querétaro, pero su composición está evolucionando. Mientras las empresas de electrónicos y del sector automotor lideran la absorción de naves industriales —con un 35% y 12% del metraje ocupado en el último año, respectivamente— sectores como logística, empaques y tecnología han ganado relevancia, representando otro 30% de la ocupación reciente. Detrás de ellos, con una participación más moderada pero estable —de entre 5% y 6%— se encuentran bienes de capital y servicios empresariales, que refuerzan la diversificación del ecosistema industrial de la región.
Este cambio en la demanda local responde a una transformación más profunda en la economía de Querétaro, que evoluciona de un hub manufacturero tradicional a un polo de encadenamientos productivos más diversificado, con una creciente presencia de industrias enfocadas en la innovación y los servicios de alto valor.
Históricamente, Querétaro ha sido un pilar en la industria aeroespacial y automotriz, pero su rol dentro de estos sectores está cambiando. Entre 2014 y 2024, captó solo el 3% de la IED aeroespacial nacional, reflejando un desplazamiento de inversión hacia estados como Baja California, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Sonora. En contraste, ha mantenido una posición sólida en la industria automotriz y de autopartes, absorbiendo el 9% de la IED nacional en este segmento, según datos de la Secretaría de Economía y del INEGI.
No obstante, la transformación más significativa no radica en estos sectores tradicionales, sino en el auge de nuevas industrias.
Querétaro se ha convertido en el epicentro de la expansión de data centers en América Latina, consolidando su posicionamiento como un nodo clave en la infraestructura digital de la región. De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SEDESU) local, el estado alberga al menos diez data centers, lo que representa cerca del 6% del total en México, y tiene 22 más en desarrollo, con una inversión proyectada de 8,500 millones de dólares. Empresas como Amazon Web Services ya han apostado por la región con un megaproyecto de 5,000 millones que fortalecerá su capacidad en computación en la nube, almacenamiento de datos e inteligencia artificial. Esta apuesta no es casualidad: Querétaro cuenta con infraestructura de primer nivel, más de 30,000 km de fibra óptica, acceso confiable a infraestructura básica y una ubicación estratégica que lo conecta con los mercados clave de Norteamérica.
El impacto de esta transformación ya se siente en el mercado inmobiliario industrial. Según SiiLA Market Analytics, las empresas tecnológicas han duplicado su ocupación en los últimos años y actualmente suman 100,000 metros cuadrados, el equivalente al 1% del área bruta rentable industrial en México. Aunque su participación sigue siendo baja en comparación con la manufactura, su crecimiento es una de las más aceleradas entre todas las industrias. Esta tendencia refuerza la capacidad de Querétaro para atraer sectores de alto valor agregado, pero también plantea un desafío: ¿cómo equilibrar la expansión de nuevas industrias sin desplazar la vocación manufacturera que ha sido el pilar de su economía?
A diferencia de otros polos industriales del país, donde la especialización es más clara, Querétaro apuesta por un modelo de desarrollo híbrido en el que manufactura, tecnología y servicios avanzados coexisten. Sin embargo, esta multiplicidad exige una planeación estratégica a largo plazo. El crecimiento de la inversión en tecnología deberá ir acompañado de una expansión sostenible de infraestructura, energía y políticas de atracción de talento para sostener su competitividad en un entorno donde los mercados están en constante evolución.
Así pues, en un escenario donde la manufactura y la infraestructura digital convergen, Querétaro no solo enfrenta el reto de crecer, sino de definir su papel en la reconfiguración industrial de México. Con una IED que avanza al 6.4% anual y un mercado en transformación, su fortaleza dependerá de su capacidad para integrar tecnología sin debilitar su base manufacturera.
Si logra consolidar su posición como el puente entre la manufactura avanzada y la infraestructura digital, no solo sostendrá su crecimiento, sino que redefinirá el papel de los polos industriales en México y América Latina.
Para saber más del desarrollo y desempeño del mercado industrial en México, visita SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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