La Altitud También Cambia Cómo Operan las Torres de Oficinas
- La elevación puede alterar el desempeño de los sistemas HVAC y revelar diferencias operativas entre edificios de oficinas aparentemente comparables.

Cuando se habla de la altura de una torre, casi toda la atención está puesta en el edificio. Sin embargo, la altitud que alcanza también depende del terreno sobre el que se levanta, y eso no sólo determina dónde queda su azotea, sino parte de las condiciones físicas a las que deberá responder el inmueble.
En el mercado inmobiliario de oficinas, donde la topografía puede variar considerablemente entre submercados, esa diferencia puede alcanzar cientos de metros. En la Ciudad de México, por ejemplo, Torre Reforma, el edificio corporativo más alto de la capital según el Skyscraper Center, mide 246 metros y se levanta sobre un terreno ubicado a unos 2,242 metros sobre el nivel del mar, por lo que su punto más alto alcanza aproximadamente los 2,488 metros. En contraste, las torres Este y Oeste de Arcos Bosques II miden 161 metros, pero parten de una elevación cercana a los 2,467 metros, que lleva sus puntos más altos hasta unos 2,628 metros, de acuerdo con mediciones realizadas en Google Earth. Así, aunque Torre Reforma mide 85 metros más, Arcos Bosques II termina unos 140 metros por encima.
Esos metros adicionales no sólo cambian la posición de una torre respecto del nivel del mar, sino las condiciones bajo las que opera, pues la menor presión atmosférica y densidad del aire que acompañan al aumento de la altitud hacen que un mismo volumen contenga menos masa de aire y, por tanto, que los sistemas encargados de moverlo deban considerar esa diferencia desde su diseño.
Según datos de la Oficina de Recuperación de Estados Unidos analizados por SiiLA, entre los 2,000 y 2,700 metros sobre el nivel del mar, y a una misma temperatura, la densidad del aire disminuye en promedio alrededor de 1.2% por cada 100 metros de elevación. La temperatura también influye, pues a 2,300 metros de altitud, entre los 0 y 40 grados Celsius, disminuye en promedio alrededor de 0.32% por cada grado adicional.
Esos cambios en la densidad repercuten directamente en los sistemas HVAC del edificio, al modificar variables como la presión, el flujo de masa y la potencia requerida por los equipos. Por ello, tanto los manuales técnicos como las especificaciones de fabricantes establecen correcciones por altitud y temperatura para dimensionar ventiladores y otros equipos, como chillers, condensadores y torres de enfriamiento, y advierten que omitirlas puede resultar en equipos subdimensionados.
Las consecuencias tampoco se limitan al dimensionamiento, pues la altitud puede modificar la relación entre la energía que consumen los equipos y la capacidad que entregan. En una línea de unidades de aire acondicionado de Trane, por ejemplo, el fabricante establece que a 8,000 pies de altitud, equivalentes a unos 2,438 metros, la capacidad de enfriamiento se reduce alrededor de 3% frente a la referencia a nivel del mar, mientras la potencia requerida aumenta cerca de 2%. Combinados, ambos factores equivalen a aproximadamente 5% menos capacidad de enfriamiento por unidad de potencia, una diferencia que puede repercutir en el costo de climatización, aunque su efecto sobre el consumo total de un inmueble depende también del clima, el diseño y la operación del edificio.
La elevación introduce así una forma de heterogeneidad física dentro de un mismo mercado inmobiliario que puede permanecer oculta detrás de edificios aparentemente comparables, pues propiedades destinadas al mismo uso y con características semejantes pueden haber sido diseñadas para responder a condiciones distintas según el lugar que ocupan. Parte de lo que las diferencia no proviene entonces de la construcción misma, sino de las condiciones del lugar a las que su diseño tuvo que responder y que permanecen incorporadas en su ingeniería y operación, haciendo del sitio no sólo la superficie sobre la que se levanta un edificio, sino parte de lo que éste termina siendo.
Por eso, la próxima vez que veas un rascacielos, recuerda que no todo lo que lo define fue construido, pues algunas de sus características ya estaban ahí cuando todavía no existía. Y si quieres descubrir qué más se esconde detrás de los edificios y mercados que están transformando el sector inmobiliario en México, visita SiiLA Market Analytics o escríbenos a contacto@siila.com.mx.









