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Pocas industrias dicen tanto de un país como su capacidad de fabricar autos. Y pocas geografías lo hacen con la velocidad, complejidad y ambición con la que México se ha insertado en las cadenas globales. Sin embargo, en el último año, la expansión automotriz en el mercado inmobiliario industrial no rugió, murmuró. Y para 2025, aunque los aranceles tensan el comercio en Norteamérica, el golpe cae más lejos que cerca, castigando más a Asia y Europa que a México, cuya relación comercial con Estados Unidos sigue siendo una ventaja competitiva que, si bien no alcanzará para detonar una ola de inversiones, permitirá sostener un crecimiento moderado.
A partir de 2023, la industria de vehículos y partes mostró movimientos contenidos, pero significativos. Desde entonces, cerca de 60 empresas ampliaron operaciones y menos de 40 nuevas marcas ingresaron al país, concentradas principalmente en el norte y el Bajío. Aun así, el dinamismo fue limitado en proporción al tamaño del sector, ya que solo el 8.5% de las compañías automotrices registró expansión o ingreso, mientras que el 85% no modificó su presencia y el 1.5% redujo o reconfiguró su espacio, según datos de SiiLA.
En términos de superficie, la expansión empresarial generó un crecimiento de 6.2% en el área bruta rentable industrial del sector. Esto es cerca de tres puntos porcentuales por debajo del avance que tuvo el mercado industrial general en el mismo periodo, una diferencia que no solo es numérica, sino que también se ve reflejada en la actividad operativa.
Hasta el primer trimestre de 2025, la producción total de vehículos —ligeros y pesados— fue de poco más de un millón de unidades, lo que representó un crecimiento anual de 3.4%, de acuerdo con cifras (RAIAVL y RAIAVP) del INEGI. Las exportaciones, en cambio, retrocedieron 6.7%, mientras que las ventas internas crecieron apenas 1.2%.
Este comportamiento mixto sugiere un desacelerado inicio de año para la industria automotriz, marcado por una producción que avanza, pero con poca fuerza exportadora y una demanda interna que apenas se mueve.
Aunque esto no implica parálisis, sí refleja la cautela de los inversionistas frente a un entorno de incertidumbre económica y comercial. Las empresas que están apostando por México no buscan volumen inmediato, sino inversiones selectivas y movimientos calculados, más alineados con una lógica de consolidación que con un boom generalizado. Así, el nearshoring automotriz ya no avanza como una ola, sino como una serie de decisiones milimétricas.
Algunas de las más recientes transacciones ilustran con claridad esa lógica.
Por un lado, la llegada de nuevas empresas ha estado marcada por firmas de componentes —no por ensambladoras— que buscan posicionarse cerca de los grandes fabricantes. Según SiiLA Market Analytics, destacan cinco nuevas marcas —cuatro asiáticas y una estadounidense— que se instalaron en el país en el último año: las de interiores, MATA Automotive y Grand Top Sun; las de sistemas de escape y dirección, Suzhou Shida Tongtai y Rane; y la especializada en neumáticos, Blacksmith OTR. Estas compañías sumaron cerca de 45,000 metros cuadrados de área bruta rentable en Aguascalientes, Guanajuato y Nuevo León.
Por otro lado, la mayor parte del crecimiento inmobiliario provino de empresas que ya operaban en el país y decidieron ampliar su huella industrial. Estas compañías incorporaron casi 1.4 millones de metros cuadrados en 58 espacios industriales, distribuidos principalmente entre el norte —sobre todo en Baja California, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas— y el Bajío, en estados como Guanajuato, Jalisco, Querétaro y San Luis Potosí.
De todas las expansiones, unas cuantas movieron mucho más que el resto. Las diez empresas que más espacio absorbieron representan, por sí solas, una tercera parte del crecimiento inmobiliario del sector en el último año, con más de 500,000 metros cuadrados ocupados en conjunto.
Su peso no solo es cuantitativo, sino también geográfico y estratégico. Muchas de estas expansiones ocurrieron en corredores logísticos clave, cerca de plantas de ensamblaje o cruces fronterizos, e involucraron marcas cuya procedencia también dice mucho del momento que vive la industria. En términos de origen, 34.5% de las compañías que se expandieron son estadounidenses o canadienses, 32.7% asiáticas, 23.6% europeas y 9.2% mexicanas.
Pese a que las nuevas inversiones y las reinversiones de capital extranjero han comenzado a desacelerarse —como ha documentado SiiLA REsource—, lo más revelador no es quiénes se expanden, sino cuándo lo hacen.
Aun en medio de tensiones comerciales crecientes, proteccionismo en ascenso y una revisión inminente del T-MEC que anticipa fricciones, las empresas no se están retirando ni esperando. Se están reacomodando estratégicamente —incluso en un ciclo económico global debilitado— dentro de un mercado que sigue ofreciendo algo difícil de replicar: ubicación estratégica, escala operativa, infraestructura funcional y un ecosistema productivo en marcha.
México quizá ya no esté sumando nombres como hace dos o cuatro años. Pero los que siguen aquí, siguen apostando sin quitar el ojo de la baraja.
Para saber más sobre el desarrollo y desempeño del mercado inmobiliario comercial en México, visita SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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