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Hablar de nearshoring hacia México no es hablar de una fuente inagotable de nuevas empresas. Lo que hace tres o cuatro años era una avalancha de inversiones, hoy es un cauce más controlado, menos frenético. Pero lejos de ser una crisis, es un ajuste natural del mercado: las compañías que antes llegaban en masa ahora lo hacen con más estrategia, mientras que las ya establecidas expanden su presencia con pasos más firmes. Esto implica que la demanda industrial sigue siendo dinámica y la absorción de espacios no se detiene, aunque el impulso ya no venga del mismo lugar. Algo ha cambiado, y entender por qué es clave para anticipar lo que viene.
El nearshoring no es un fenómeno abstracto: se mide en empresas, metros cuadrados y capital.
Según SiiLA, más de 1,200 compañías nacionales y extranjeras incursionaron en el mercado inmobiliario industrial entre 2020 y 2024. Mientras que las firmas foráneas —que representan el 52% de estas empresas— han buscado establecerse en México para reducir costos operativos, algunas por su vínculo con Estados Unidos y otras por el atractivo del mercado local, las empresas mexicanas han crecido principalmente como proveedoras de bienes y servicios para industrias que se han fortalecido con la reconfiguración de las cadenas de suministro. Factores como la guerra comercial entre China y Estados Unidos desde 2018, la crisis económica global por la pandemia y, más recientemente, los conflictos en Ucrania, el Mar Rojo y el Canal de Suez han acelerado este proceso.
Estos cientos de nuevas empresas absorbieron casi cuatro de cada diez metros cuadrados industriales en México en los últimos cuatro años, equivalentes a unos 13 millones de metros cuadrados.
Sin embargo, ese flujo de compañías ha comenzado a menguar. Comparado con el punto más álgido del nearshoring, en 2021, hoy llegan 31% menos empresas extranjeras, y la entrada de nuevas compañías mexicanas al sector ha caído un 43%.
El menor flujo de nuevas empresas también se refleja en la inversión. Los datos de SiiLA coinciden con los reportes de la Secretaría de Economía: entre 2021 y 2023, las nuevas inversiones extranjeras cayeron casi un 67%, y las cifras preliminares de 2024 sugieren que la tendencia a la baja continúa. No obstante, más que una señal de alarma, esto responde a un reajuste en los ciclos de inversión, pues, aunque las nuevas llegadas de capital se han desacelerado, la inversión extranjera directa (IED) total ha repuntado en un 7-8% en los últimos cuatro años.
Esto se explica porque, mientras las nuevas inversiones se ajustan a la baja, la reinversión de capitales prácticamente se duplicó en el mismo periodo. Lo mismo ha ocurrido con la ocupación de espacios industriales. Según SiiLA, el número de empresas extranjeras que ya operaban en México y absorbieron espacio para expandirse aumentó un 115% en los últimos cuatro años.
Detrás de este comportamiento hay una dinámica estructural que define el crecimiento empresarial en México: no todas las compañías se expanden al mismo ritmo, y las recién llegadas rara vez lo hacen al inicio de su operación. De hecho, menos del 5% logra crecer en sus primeros tres o cuatro años en el país, de acuerdo con SiiLA Market Analytics. En cambio, una de cada cinco compañías ya establecidas amplió su presencia en el último lustro, con casos ejemplares como Ternium, Bosch, Kenworth, Liverpool, Amazon y Mercado Libre.
En un escenario donde la absorción de espacios depende cada vez más de empresas consolidadas y menos de nuevas inversiones, porque la ocupación industrial por expansiones avanza al doble del ritmo que la de las compañías recién llegadas, la pregunta es inevitable: ¿hasta qué punto un mercado puede sostener su crecimiento cuando su principal motor no es la llegada de nuevos jugadores, sino la expansión de los mismos?
La respuesta no es inmediata, pero sí estructural. La demanda no desaparecerá de un día para otro, pero con menos empresas llegando y la ocupación industrial cada vez más concentrada en las que ya operan en el país, el ritmo de absorción podría desacelerarse en los próximos años.
Esto no significa que el mercado inmobiliario industrial se acerque a una crisis. Pero en un entorno de desaceleración económica global y señales de recesión en México —agravadas por las recientes medidas proteccionistas de Estados Unidos, como los aranceles a productos mexicanos, al acero y al aluminio, que han añadido incertidumbre al panorama y afectado las expectativas de inversión al generar especulación en el sector— la dinámica del mercado está cambiando.
A largo plazo, el mercado tendrá que ajustarse a una nueva realidad en la que la competencia por espacios podría relajarse, incrementando la disponibilidad y presionando los precios. Sin embargo, mientras el destino nos alcanza, el sector industrial continuará navegando entre patrones visibles.
La flexibilidad, la tecnología y los servicios e infraestructura de calidad seguirán marcando la pauta de las inversiones. El norte y el Bajío, que han atraído más del 80% de las empresas que incursionaron en México en los últimos cuatro años, seguirán siendo imanes de capital extranjero, con mercados clave para la manufactura y la logística, como Monterrey, Guadalajara y Tijuana. También continuarán siendo esenciales las regiones para la última milla, como el Valle de México, que en el mismo periodo concentró alrededor del 15% de la demanda industrial.
Además, es de esperar que las empresas estadounidenses, chinas, alemanas y japonesas, que representan el 70% de las compañías extranjeras que invierten en México, mantengan su dominio, especialmente en sectores clave como transporte y logística, vehículos y partes, y bienes de capital.
Más allá de esto, lo cierto es que el nearshoring continuará impulsando la IED y las absorciones. Aunque no sabemos cuándo llegará un punto de quiebre, hay indicios de cambio. El horizonte dibuja tormentas en varias partes del mundo, y el mercado mexicano sigue evolucionando bajo la influencia de fuerzas externas. Pero, ¿hasta cuándo podrá la industria nacional seguir dependiendo de las decisiones tomadas en otras partes del mundo antes de que su propio desarrollo económico quede limitado por esas mismas fuerzas? El tiempo lo dirá.
Para más insights y análisis sobre el mercado inmobiliario comercial, visita SiiLA REsource o escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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