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La tasa de interés en México finalmente ha cedido, pero la pregunta clave no es si esto aliviará la economía, sino si llega demasiado tarde. Con la actividad económica en declive y el fantasma de una recesión cada vez más tangible, el sector inmobiliario comercial enfrenta un dilema: el financiamiento será más barato, pero ¿habrá inversión si la demanda tambalea? En los parques industriales, donde el nearshoring aún promete auge, las amenazas arancelarias de Donald Trump ensombrecen las proyecciones. En el segmento de oficinas, la disponibilidad sigue alta y un crédito más accesible no garantiza que la expansión empresarial se acelere. Y en el sector de retail, la clave no es solo cuánto cuesta el dinero, sino si la gente lo gastará. Mientras tanto, el Banxico ya movió una pieza, pero el tablero entero sigue temblando.
A partir de este viernes 7 de febrero, la Tasa de Interés Interbancaria a un día bajará a 9.50%. Esta semana, Banxico aplicó su primer recorte en años, reduciéndola 50 puntos base tras un periodo prolongado de crédito caro en un intento por frenar la inflación. La decisión llega cuando la economía ya no necesita frenos, sino estímulos.
Según el INEGI, la economía mexicana sigue perdiendo fuerza. El Indicador Coincidente, que mide el estado general de la actividad económica, lleva meses cayendo y en noviembre se ubicó por debajo de su tendencia de largo plazo. Asimismo, el Indicador Adelantado, que anticipa el rumbo económico, siguió la misma trayectoria y en diciembre perdió 0.13 puntos, lo que sugiere que la desaceleración persistirá. Los datos más recientes del INEGI y Banxico lo confirman: en el cuarto trimestre de 2024, la economía se contrajo, el empleo perdió dinamismo y las importaciones totales cayeron.
A esto se suma un factor de riesgo externo que no estaba en el radar hace unos meses: Trump ha vuelto a amenazar con aranceles a productos mexicanos. Aunque su implementación se ha pausado, la sola mención ha sacudido los mercados y generado inquietud en los sectores productivos. Con la actividad interna debilitada y la posibilidad de nuevas barreras comerciales en su mercado más importante, la economía mexicana enfrenta un doble desafío.
Para el mercado inmobiliario comercial, la reducción de tasas podría aliviar algunas presiones, aunque su impacto será distinto en cada sector.
En el segmento industrial, que ha sido el motor del sector en los últimos años gracias al nearshoring, la baja en la tasa de interés podría facilitar el financiamiento de nuevos desarrollos y expansiones. Sin embargo, el mayor riesgo no es el costo del crédito, sino las barreras comerciales que puedan frenar la relocalización de empresas. Si Trump implementa aranceles, la demanda de espacios industriales podría verse afectada, reduciendo el impacto positivo de la baja de tasas.
En el mercado de oficinas, la situación es más compleja. Este sector ha sido el más golpeado desde la pandemia y sigue enfrentando altos niveles de disponibilidad: poco más de 20%, de acuerdo con SiiLA Market Analytics. Aunque la reducción de la tasa de interés podría mejorar las condiciones para refinanciar deuda y aliviar la presión sobre algunos propietarios, no cambiará la realidad estructural del mercado: las empresas siguen reconfigurando sus necesidades de espacio y la recuperación de la demanda es relativamente lenta. La única forma en la que esta baja de tasas podría generar un impacto relevante sería si se traduce en un repunte del crecimiento económico y en la creación de empleo formal, lo que incentivaría la expansión de empresas.
El retail, por su parte, puede ser el segmento con el mayor beneficio directo. Una tasa de interés más baja facilita el acceso al crédito para los consumidores, lo que podría estimular el gasto y, en consecuencia, beneficiar a los inquilinos de centros comerciales. Sin embargo, el consumo está estrechamente ligado a la confianza del consumidor y al crecimiento del empleo, ambos factores que aún presentan signos de debilidad. Además, si la inflación repunta debido a factores externos, como los mencionados aranceles o nuevas presiones en la cadena de suministro, el poder adquisitivo de las familias podría seguir limitado.
En términos generales, la reducción de la tasa de interés es una señal de que el ciclo de política monetaria comienza a virar, pero no es una solución inmediata a los problemas estructurales que enfrenta la economía mexicana ni el sector inmobiliario comercial. La incertidumbre global y las políticas de Estados Unidos serán determinantes en el rumbo que tomen las inversiones en los próximos meses. En este entorno, la única certeza es que la volatilidad seguirá siendo parte del panorama y que cada segmento deberá adaptarse a un mercado que, aunque recibe un ligero alivio, sigue enfrentando riesgos latentes.
Para navegar estos cambios con información precisa y oportuna, en SiiLA REsource analizamos las tendencias clave del mercado inmobiliario comercial. Para saber más, escríbenos a contacto@siila.com.mx.











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